sábado, 21 de febrero de 2015

The Grand Budapest Hotel

★★★ ½


USA: 2014, 100 min.
Clasificación: B
Director:  Wes Anderson
Guión:  Wes Anderson, Hugo Guiness
Con: Ralph Fiennes, Tony Revolori, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Harvey Keitel, F. Murray Abraham, Jude Law, Tilda Swinton.
Comedia. Aventura.


There are still faint glimmers of civilization left in this barbaric slaughterhouse that was once known as humanity. Indeed, that’s what we provide in our own modest, humble, insignificant --
Oh, fuck it.” - M. Gustave




Amo esta película desde el marzo pasado. Casi un año (y decenas de premios) después, The Grand Budapest Hotel se mantiene como una de las mejores del 2014. Es divertida, original, sorprendente y excéntrica. Es puro Wes Anderson, para bien o para mal.
Todo su sello personal está aquí: tomas simétricas, humor negro, un estilo infantil que esconde críticas severas, personajes caprichosos, paletas de color pronunciadas, zooms, paneos,  etc. etc. No obstante, su estilo nunca había sido empleado para estos fines: más que sólo una comedia, TGBH es también una emocionante película de aventuras, con todo y persecuciones.
Sin embargo, como en todo Wes Anderson, hay mucho más de lo que parece en la superficie (por ejemplo, una velada crítica a la Segunda Guerra Mundial y un lamento por los valores perdidos de la humanidad). Esta frase resulta particularmente pertinente para esta película, puesto que es una historia, dentro de una historia, dentro de una historia... En un homenaje a la tradición oral (uno de los muchos valores perdidos), se nos cuentan los eventos ocurridos en 1939, alrededor de El Gran Hotel Budapest, localizado en la (ficticia) República de Zubrowka.
M. Gustave (Ralph Fiennes) es el mejor conciérge de Europa. Muchos de sus clientes frecuentan el Budapest sólo por sus servicios. La misma mañana en que Zubrowka entra en guerra, una de sus clientes, la rica Madame D. (Tilda Swinton y mucho maquillaje), es asesinada. En su testamento, le deja a Gustave una invaluable pieza de arte: Chico con Manzana. Naturalmente, esto convierte a Gustave en el principal sospechoso ante la ley. Pero todos sabemos que él es inocente. ¿Entonces quién cometió el asesinato?
No se puede contar mucho de la trama sin arruinar muchas de sus sorpresas. Parte de la magia de esta película es ver cómo lo absurdo se despliega frente a tus ojos. La historia es contada desde la perspectiva del aprendiz de Gustave, Zero (Tony Revolori de joven, F. Murray Abraham de grande), lo que ayuda a mitificar la figura del conciérge. También ayuda que Ralph Fiennes dé una de las  interpretaciones más divertidas de la historia: Gustave es una figura llena de manerismos, delicadezas y excentricidades; y Fiennes adopta cada una de estas características con seguridad y gozo. Además, pocos actores habían captado con tanta precisión el difícil ritmo de los elaborados diálogos de Wes Anderson.
Hablando de Anderson, sea uno fan o no del director, es innegable lo exquisita que es esta película, aunque sea en un nivel simplemente audiovisual. Los sets y decorados de Adam Stockhausen materializan la (falsa) Europa de 1939, estilizándolos lo suficiente para adecuarlos a la caprichosa visión del director. Lo mismo puede decirse de los vestuarios de  Milena Canonero, cuyos diseños ayudan a identificar y hasta desarrollar a los personajes. Y la música de Alexandre Desplat, juguetona sin dejar de ser elegante, acompaña a la perfección cada una de las imágenes.
  The Grand Budapest Hotel es posiblemente la película más accesible de Wes Anderson. No va a convertir a nadie, pero seguro acerca a unos pocos. Es indudablemente hermosa -te guste la historia o no- y definitivamente más emocionante y divertida de lo que uno podría esperar. Sin duda estamos ante el trabajo de un director que ha consolidado su estilo, y nos deja ansiosos por ver cuál será su siguiente propuesta.

Lo Mejor: Ralph Fiennes. Todo el diseño. La historia se rehusa a tomar la ruta de lo obvio.

Lo Peor: Las escenas iniciales se sienten ligeramente lentas y vacías. Algunas excentricidades pueden resultar excesivas para la audiencia.


Boyhood

★★★★  


USA: 2014, 165 min.
Clasificación: B15
Director:  Richard Linklater
Guión:   Richard Linklater
Con: Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater.
Drama. Coming-of-Age.




Si piensas que lo único interesante de Boyhood es una paciente realización de 12 años, te equivocas. Esto es mucho más que un experimento. Ver Boyhood no es sentarse a ver una película que intenta imitar la realidad, sino observar -por 165 minutos- a la vida misma. Ninguna película (o al menos ninguna que yo haya visto) había capturado el día a día de manera tan genuina.
La historia (si es que podría llamarse historia a esto) es sencilla: la vida de Mason (Ellar Coltrane), un chico de Austin, Texas, de los seis a los dieciocho años de edad. No hay más. No hay falsos conflictos, villanos, coincidencias milagrosas, deus-ex-machina, o ningún otro recurso de la ficción. Esto no quiere decir que no ocurra nada, sino que todo lo que pasa son cuestiones cotidianas: a los 10, el gran problema de Mason es tener un nuevo corte de cabello; a los 18, es decidir a qué dedicarse y qué hacer con el resto de su vida.
Además, la película también explora todas sus relaciones importantes. De nuevo, estas son tratadas con extremo realismo. Los personajes van y vienen; quien importaba un año desaparece al siguiente. Amigos, vecinos, novias, padrastros, madrastras, todos van cambiando. Hay sólo tres figuras constantes en su vida: su Mamá (Patricia Arquette), quien lucha desesperadamente por sacar a flote a su familia; su Papá (Ethan Hawke, excelso), divorciado y desobligado, que visita de vez en cuando para consentir a sus hijos; y su hermana Samantha (Lorelei Linklater).


Aunque pareciera que la premisa es tediosa (casi tres horas de conflictos mundanos), es sorprendente lo entretenida y conmovedora que resulta Boyhood. Nos transporta de vuelta a nuestra infancia y nos hace reflexionar sobre nuestro propio proceso de crecimiento. La facilidad de la película para conectar con su audiencia y hacerla identificarse con Mason es es su cualidad más importante.
Nada de esto funcionaría sin el tremendo compromiso del director/guionista Richard Linklater por generar autenticidad. Nada es vistoso o llamativo y no tiene por qué serlo. El diseño, la fotografía, el sonido y la edición son discretos, a veces imperfectos, como lo serían en la vida real. Las interpretaciones son naturalistas y relajadas; jamás se sienten como actuaciones. Y luego está la filmación de 12 años. Viendo la película, resulta el elemento menos importante, aunque, paradójicamente, sin esto, la experiencia sería un fracaso. No es un experimento para apantallar, sino un recurso esencial para cumplir el propósito de la película: plasmar la realidad a través de la ficción.
Boyhood es una película valiente y memorable, un testimonio del poder del cine para capturar un momento en el tiempo y el espacio. Linklater hace milagros para capturar con naturalidad y autenticidad lo cotidiano, y, además, consigue hacerlo ver entretenido, emocionante y -sobre todo- fácil. Sin duda, esta es de las mejores películas del año.

Lo Mejor: Logra aprovechar y trascender el "truco" de los 12 años de filmación. Actuaciones naturales y emotivas (en especial la de Ethan Hawke). Realmente NUNCA han visto algo así.


Lo Peor: Linklater a veces introduce algunos conflictos "tradicionales" que se sienten fuera de lugar (sí, hablo las subtramas de los nuevos esposos de la Mamá).

Paréntesis: Aún no sé qué le ven a la futura ganadora del Oscar, Patricia Arquette. Sí hace un buen trabajo, pero nadie debería ganar tantos premios sólo por cumplir.


jueves, 19 de febrero de 2015

American Sniper

★★


USA: 2014, 134 min.
Clasificación: B15
Director:  Clint Eastwood
Guión:  Jason Hall
Con: Bradley Cooper, Sienna Miller, Kyle Gallner, Jake McDorman, Sammy Sheik
Drama. Biopic. Histórico.



Mentiría si dijera que no me gusta el cine de Clint Eastwood. Lo considero un director muy honesto (aunque algo melodramático) dispuesto a abordar historias maduras. Admiro su sensibilidad para examinar las vidas de otros, y la forma genuina en que dirige a sus personajes. Ninguno de estos elementos está presente en American Sniper.
La película narra la historia de Chris Kyle, el francotirador más letal de la historia de Estados Unidos (con 160 muertes en 4 campañas). Sin embargo, en vez de ser una detallada examinación de Kyle y las implicaciones de sus actos, la película se conforma con presentar superficialmente quién fue él. Todos los elementos necesarios están ahí: las difíciles decisiones, el impacto familiar, el estrés postraumático; pero ninguno tiene el peso u honestidad necesarios. Hay una gran desconexión entre la audiencia y la película.
Parte del problema es la construcción de los personajes. Kyle está claramente motivado para servir a su país como integrante de los SEAL... ¿pero por qué? ¿Por puro amor a su patria? (No me sorprende su gran impacto en taquilla estadounidense). Una breve escena nos explica que Kyle-padre enseñó a sus hijos a defenderse entre sí. ¿Debemos asumir que su motivación es, pues, honrar a su padre? ¿Proteger a los débiles? Es un misterio.
La mayor parte de American Sniper sigue las cuatro campañas de Kyle en Medio Oriente, donde su precisión y frialdad como francotirador le hacen ganar el título de "Leyenda". La película, no obstante, muestra poco de esta parte de la historia (sorprendente, más para una película llamada American Siniper), y, “mejor”, decide introducir a  Kyle en la acción, como un soldado más, exponiéndose, cubriéndose de las balas. Incluso tiene su propio archi-enemigo, un letal francotirador árabe, Mustafa (Sammy Sheik), que le hace competencia como Leyenda.


¿Realmente necesitábamos a este antagonista tan obvio? ¿Qué tanto enriquece el exceso de acción bélica a la película? No mucho. De hecho, las escenas más tensas y efectivas son las más calladas: Kyle deliberando si disparar o no, incapaz de intervenir en lo que ocurre, más allá de lo que su pequeña mira le permite observar. Estos momentos, más humanos y vulnerables, son los que debieron  dominar American Sniper.
El resto de la película trata los descansos entre campañas, en los que Kyle regresa a casa con su esposa, Taya (Sienna Miller). Aunque están pensados como un contrapunto emocional a la guerra -que demuestren el fuerte impacto que ésta ha tenido sobre Kyle-, el guión se empeña en mostrar a su protagonista como un héroe.  Y los héroes hacen lo correcto, aquello que nadie más puede o quiere hacer. El estrés pos-traumático, la carga de consciencia, todas son tratadas como negligencias necesarias. En una escena,  Taya -con ojos llorosos y su bebé en brazos- le dice a Kyle: "crees que esto no te ha cambiado, pero te equivocas". De no ser por esto, jamás me hubiera dado cuenta que aquí debía haber un conflicto. Pobre Sienna Miller, merecía algo mejor que esto.  
En defensa de American Sniper, debo reconocer el buen trabajo que hace Bradley Cooper. Se esfuerza para encontrar matices y emociones que el terrible guión parecen ignorar. También, la película está consistentemente bien hecha: la estética desaturada y oscura de Eastwood (al fin) favorece mucho a la historia. Los editores, Gary Roach y Joel Cox, alternan correctamente entre lo que Kyle hace y lo que ve, mientras que el diseño sonoro hace hincapié en los efectos lejanos y amenazantes, que alertan al francotirador y nos recuerdan su aparente distancia del peligro.
Es innegable que hay momentos de genuina tensión, y que la acción siempre es angustiante. Si tan sólo los personajes nos importaran (más). La película asume que, por introducirlos en la guerra, ya les han dado todo el conflicto necesario. Se equivoca. El guión se niega a profundizar las figuras de Kyle, sus compañeros y su familia, y, por ello, Eastwood es incapaz de brindar su característica sensibilidad al proyecto. El resultado es frustrante. American Sniper no corresponde a la película que nos prometieron: es la canonización de un héroe, no la desmitificación de una Leyenda.


Lo Mejor: Algunas de las escenas son genuinamente tensas. Bradley Cooper encuentra profundidad donde no la hay.


Lo Peor: Guión anticlimático con personajes planos. Kyle sólo gana nuestra simpatía hasta el final. Buenas ideas que nunca despegan. La toma de una bala en cámara lenta parece salida de algo como Matrix (con todo y los efectos especiales de hace 15 años). Una irritante secuencia en medio de una tormenta de arena.

Paréntesis: Todo el mundo ha criticado al falso bebé.


martes, 17 de febrero de 2015

Selma

★★★ ½


USA: 2014, 128 min.
Clasificación: B
Director:  Ava DuVernay
Guión:  Paul Webb.
Con: David Oyelowo, Carmen Ejogo, Tom Wilkinson, Tim Roth, Oprah Winfrey
Drama. Biopic. Histórico.



Dos cosas resultan claras cuando vemos Selma. 1) A pesar de caer en ocacionales exageraciones, hay, al menos, un momento que logre conmover de forma genuina a cualquiera que se considere humano. 2) La hasthag promocional, #SelmaIsNow, es completamente cierto: la lucha por justicia, igualdad y libertad que mueve a muchos grupos oprimidos no se ha terminado.
Ava DuVernay dirige con ira y fuerza este biopic de Martin Luther King (Jr.). Más que intentar abordar toda su vida, el guionista Paul Webb escoge desarrollar -más detenidamente y para gran riqueza dramática- un solo evento: su lucha por asegurar la igualdad en el derecho a voto entre negros y blancos en Alabama, USA.
Después de ser ignorado por el presidente L.B. Johnson (Tom Wilkinson) que considera su propuesta "poco relevante", King (David Oyelowo) decide llevarla al escenario nacional. Para ello, incita un movimiento en el intolerante y racista pueblo de Selma, Alabama. Su intención es manifestarse pacíficamente y llamar la atención de los medios, para aparecer en todas las primeras planas y noticieros del país.
King no se equivocaba: recibió todos los encabezados que quería, mas no por los motivos deseados. Todas sus manifestaciones fueron atacadas y detenidas violentamente por la ley del estado. Un chico cae asesinado. El racista gobernador, George Wallace (Tim Roth, haciendo maravillas con sus pocos minutos), no interviene más que para para empoderar a los opresores. Selma es un caos. King debe actuar para detener la violencia sin ceder en su lucha por el derecho a voto, pero su movimiento pacifista parece destinado a perder.


Selma es una magnífica película sobre la resiliencia humana. Es sobre gente dispuesta a todo (o al menos eso es lo que piensa) para apoyar la causa que consideran correcta. Afortunadamente, Webb evita caer en la tentación de idealizar a los héroes de la historia. Y aunque sí sataniza a sus oponentes, es porque el único ideal en Selma es la lucha contra la opresión.
Es la magnitud y dignidad de esta lucha lo que hace de la película algo asombroso. Todos queremos llegar a la gloria final. Ava DuVernay es respetuosa y honesta en su forma de abordar la historia. A veces puede exagerar o sobreexplotar un par de momentos (algunas cámaras lenta sobran de vez en cuando), pero siempre la mueve el sincero deseo por denunciar la injusticia, y, de paso, darnos un fuerte golpe en el corazón.
Afortunadamente, DuVernay nivela el drama excesivo con actuaciones internalizadas y sutiles, que apuntan a un conflicto aún más explosivo dentro de sus personajes. Nadie mejor en esto que David Oyelowo. Todos sabemos que  Martin Luther King era un gran orador, y los discursos que da Oyelowo son electrizantes. Pero es en los momentos más callados en los que realmente luce, haciendo brillar todas las inseguridades de este gran hombre.
Donde DuVernay falla un poco, no obstante, es en algunas decisiones técnicas. Los tonos del fotógrafo Bradford Young son correctos para la historia, pero algunos de sus encuadres distraen: a veces esquina a King u otros personajes sin razón aparente; otras, corta líneas de mirada (particularmente molesto en una conversación en prisión entre King y su esposa). El editor Spencer Averick nunca encuentra un ritmo sensible para las escenas más calladas. Y la elección de algunas piezas instrumentales se siente forzada (en oposición al excelente uso de canciones).
A pesar de esto, Selma es un éxito. Su triunfo es trascender la pantalla y apoderarse de su espectador. Uno termina conmovido y enfadado, no sólo por la historia de King, sino porque podemos identificar la injusticia en nuestro propio entorno. #SelmaIsNow.


Lo Mejor: Excelente reparto encabezado por Oyelowo. Llena de momentos poderosos y conmovedores. Relevante socialmente.


Lo Peor: Pierde el ritmo en el segundo acto. Se disfruta más con conocimiento de la historia de EUA; asume que todos sabemos quién es quién. Decisiones de de cámara y edición que distraen.

Paréntesis: TODA la sala se quedó a ver los créditos hasta que terminó  la canción de John Legend y Common, Glory. Así de poderosa es.


domingo, 15 de febrero de 2015

Birdman

★★★★


USA: 2014, 119 min.
Clasificación: B15
Director:  Alejandro González Iñárritu
Guión:  Alejandro G. Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo.
Con: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough.
Comedia



Películas como Birdman son la razón por la que me encanta el cine. Divertida, inteligente, compleja y asombrosa, Birdman es pura magia cinematográfica, llena de momentos milagrosos que te hacen pensar "¿cómo rayos hicieron esto?"
Riggan Thompson (Michael Keaton) es un actor de que intenta revivir su carrera. Llegó a la fama interpretando a un superhéroe, Birdman, y muchos años (y toda una carrera) después, el público lo sigue recordando como tal. Riggan, en cambio, está decidido a dejar esa imagen atrás y demostrar(se) que es más que una superestrella del cine. Su plan es dirigir y protagonizar su propia adaptación de la obra De qué hablamos cuando hablamos de  sobre amor en Broadway.
Las cosas, sin embargo, no serán tan fáciles. Los críticos esperan (ansiosamente (?)) un desastre. Está endeudado en todas partes y ha arriesgado todo lo que tiene. Aparte, siente la responsabilidad de cuidar a su problemática hija (Emma Stone), recién salida de rehabilitación. Lo mejor que se le ocurre es contratarla como su asistente para pasar más tiempo con ella. Eso es paternidad.
Además su elenco está lleno de personas difíciles, como Mike Shiner (Edward Norton) un actor ideal para los críticos, pero no tanto para los actores, pues acostumbra a pelear con todos en el escenario. También está Lesley (Naomi Watts), ansiosa por cumplir su sueño de ser una actriz importante, y Laura (Andrea Riseborough), la amante de Riggan que sospecha estar embarazada. No es sorpresa que su amigo y productor, Jake (Zach Galifianakis), sea incapaz de mantener el control de todo.
Riggan debe mantenerse a flote si quiere triunfar como un actor serio, pero resulta particularmente difícil, más porque el recuerdo de Birdman lo persigue -literalmente a veces- todo el tiempo. Está al borde de la histeria. Lo único que quiere es seguir siendo relevante en el mundo, trascender haciendo algo que ama. ¿Y quién no?


Birdman, más que una simple sátira sobre la industria del teatro (aunque también sea excelente en esta área), es un detallado análisis de la psique de Riggan. Trasciende todo el espectáculo de su vistosa realización, porque trata temas universales, como la necesidad de aprobación y el deseo de ser importantes para alguien. Esto resulta particularmente relevante el día de hoy, que la viralidad y el internet nos han vuelto esclavos de los likes, retweets, comments o reblogs.
Ahora, con esto no quiero decir que su espectáculo sea innecesario. Todo lo contrario: Birdman es gloriosa, cada parte está bien integrada. La película es una especie de monólogo interno de Riggan. Cada uno de sus elementos está diseñado para dar su perspectiva, su visión, o su imaginación de las cosas. Nada es lo que es realmente y no tendría por qué serlo.
Mucho se ha dicho del milagroso trabajo de fotografía de Emmanuel Lubezki, que (con ayuda de los técnicos de edición) presenta toda la película como si fuera una sola toma. Pero hay otros elementos menos aplaudidos e igual de fantásticos, como el diseño sonoro, que  sustituye los oídos de Riggan y presenta el mundo conforme él lo escucha (¿se imaginan la lata de perseguir a los actores con el micrófono junto con la cámara?); la música, improvisada con batería, que sitúa al espectador en el frenesí de su mente; y los estrechos sets que capturan al personaje como una prisión.
Y también están los actores, que se entregan en cuerpo y alma. Michael Keaton es Birdman. Se apropia de cada uno de los sentimientos y locuras mentales del personaje y triunfa balanceando lo cómico y lo dramático. Edward Norton hace la mejor parodia de Edward Norton que uno podría esperar. Emma Stone sorprende con una matizada actuación, llena de enojo, fuerza, compasión y cariño.  Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough y todos los demás jamás palidecen, y son igualmente divertidos.
Es raro encontrar películas tan  arriesgadas y diferentes como esta. No sólo por ser técnicamente magnífica, sino por la exhaustiva y original forma en que explora la psique de su protagonista. Birdman define y habita la sociedad actual (irónica, obsesionada con redes sociales, desesperada por originalidad), y al mismo tiempo, habla de sentimientos atemporales y universales. Aún tengo mucho que decir sobre ella, pero, por ahora, sólo diré que es la mejor película del año.


Lo Mejor: González Iñárritu orquesta todos los elementos a la perfección. Magnífico reparto. Positivamente desquiciante. Divertida. El cargado estilo raras veces supera a la historia.


Lo Peor: Algunos personajes desaparecen un poco hacia el final. No es para los gustos de todos.

Paréntesis: Amo la forma en que Lubezki ilumina los grandes ojos de Emma Stone. La luz suave que usa en muchos de sus close ups es digna de estrellas de los 30’s-40’s.


jueves, 12 de febrero de 2015

Deux Jours, Une Nuit

★★★


Bélgica: 2014, 95 min.
Clasificación: B
Director:  Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Guión:  Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
Con: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Catherine Salée, Oliver Gourmet


Deux Jours, Une Nuit parece ser una película para estos tiempos. Habla sobre la inestabilidad laboral que se vive globalmente y los extremos a los que llegaría la gente por mantener (y, con suerte, mejorar) su posición, o simplemente para seguir subsistiendo.
Sandra (Marion Cotillard) recibe una llamada anunciando su despido. ¿La razón? Su jefe (Oliver Gourmet), Jean-Marc, propuso una elección a su equipo: ganar un bono a expensas del empleo de uno de los compañeros; o seguir en las mismas condiciones de trabajo. Naturalmente, ganó el dinero y fue Sandra quien quedó fuera. Fin del caso.
Pero ella sospecha que la decisión fue influida por Jean-Marc, quien desconfía en las capacidades de Sandra desde que contrajo depresión. Después de una breve (y poco ortodoxa) apelación, consigue que se haga una nueva y más informada votación. Si más de la mitad de su equipo decide renunciar al bono para ayudar a Sandra, entonces puede quedarse.
Ella y su familia necesitan los ingresos de su trabajo. Cuando su esposo, Manu (Fabrizio Rongione), la convence de hacer el intento, Sandra decide visitar a cada uno de sus compañeros y pedirles que la ayuden, a pesar de que pierdan el bono. Y eso es todo. La película sigue los dos días (y una noche) en los que Sandra hace el desesperado intento de persuadirlos para poder subsistir.
En esencia la premisa es sencilla y (muy muy muy) repetitiva, sin embargo, el resultado es sorprendentemente interesante (la mayoría del tiempo). La razón más grande de este éxito es Marion Cotillard, una actriz con una gran capacidad para generar empatía.  Aunque a veces lleva Sandra a extremos exagerados, generalmente triunfa en llenarla de emocionalidad natural y honesta.
Los hermanos Dardenne abordan el tema con naturalidad: muchas veces optan por dejar tomas largas e imprecisas, dando una impresión de estar viendo la realidad, como un documental. Asimismo, su guión les permite explorar todas las distintas reacciones de los compañeros de Sandra. Es claro que ninguno quiere verla fuera, pero muchos necesitan el dinero extra para sus propias familias. ¿Qué más pueden hacer? ¿Son diferentes ellos a Sandra? ¿Hay alguna decisión correcta? ¿A esto nos ha llevado la situación laboral? Estas son algunas de las dolorosas preguntas que explora Deux Jours, Une Nuit.



Lo Mejor: Filmada de forma naturalista e íntima. Exhaustiva en la exploración de los distintos personajes.

Lo Peor: La estructura muy repetitiva puede resultar cansada y pierde parte de su impacto.