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jueves, 4 de enero de 2018

The Greatest Showman

★★★
USA: 2017, 105 min.
Clasificación: A
Director: Michael Gracey
Guión: Bill Condon, Jenny Bicks.
Con: Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Zendaya, Keala Settle, Rebecca Ferguson, Paul Sparks.
Musical. Drama.



Showman cree fervientemente en su mensaje: debemos aceptarnos a nosotros mismos y valorar lo que somos. Esta idea resuena en cada nota de las 11 magníficas canciones originales compuestas por Benj Pasek y Justin Paul (⅔ del equipo de La La Land). Cada vez que los personajes se detienen a cantar nos transportan a un universo lleno de vida, que nos hace creer y sentir… sin embargo, como película no es realmente buena. 

La historia de P.T. Barnum (Hugh Jackman) suena --en papel-- a una excelente película: hijo de una familia pobre, huérfano a corta edad, se enamora de una mujer rica (Michelle Williams), consigue casarse con ella, arriesga todo, hace un espectáculo controversial, se vuelve exitoso… es algo que hemos visto un millón de veces. La idea de hacerla un musical también es brillante: es una manera de incorporar orgánicamente el espectáculo de Barnum al filme, usando música contemporánea completamente nueva como contraste a la ambientación de época y reflejar el espíritu innovador de su protagonista. Tristemente los realizadores se quedaron a medias: la parte musical es un triunfo; las escenas dramáticas y el desarrollo de la trama, no tanto.

Ninguno de los personajes --ni siquiera el showman del título-- está escrito con suficiente profundidad; son más una serie de tics y características físicas que seres humanos. El guión de Bill Condon y Jenny Bicks se rehusa a explorar los distintos matices y contrastes que hubieran hecho de la historia más rica e interesante (la fascinación --y básicamente abuso-- de Barnum hacia sus ‘freaks’, su relación con la cantante Jenny Lind [Rebecca Ferguson], y, no sé, ¿cómo es que los protestantes estaban siempre de público del show que tanto odiaban?). Las escenas dramáticas se sienten demasiado falsas y cliché, y en particular los dos romances parecen completamente obligados, a pesar de que Michelle Williams y Zendaya dan todo su corazón en roles completamente genéricos.

Sin embargo, todo esto desaparece en los números musicales. Filmados con gran energía por Seamus McGarvey y con un sonido completamente inmersivo; Michael Gracey encuentra un delicado balance entre el musical clásico y la sensibilidad contemporánea. Aquí las emociones, aunque excesivas hasta el punto de la cursilería, son reales y todo el elenco hace un gran trabajo para venderlas con convicción. The Greatest Show es una magnífica obertura, Never Enough es una hermosa power-ballad, y el dueto Rewrite the Stars es tan buena que casi te hace creer que hay química entre Zefron y Zendaya. Mi número preferido es definitivamente This is Me (cantada por Keala Settle, la mejor intérprete de todo el reparto) en el que los personajes marginados se arman de valor para desafiar al mundo a quererlos tal y como son. 

La película es más o menos igual: no le importan sus imperfecciones, sus diferencias, o sus problemas. Te reta a quererla como es y te recuerda que, tal vez, deberíamos juzgar un poco menos a los demás (y a nosotros mismos, de paso). Al menos yo disfruté de The Greatest Showman y salí del cine más feliz que como entré. Si eso era suficiente para Barnum, es suficiente para mí.



domingo, 5 de noviembre de 2017

Thor Ragnarok - Reseña

★★ ½
USA: 2017, 130 min.
Clasificación: B
Director: Taika Waititi
Guión: Eric Pearson, Craig Kyle, Christopher Yost
Con: Chris Hemsworth, Cate Blanchett, Tom Hiddleston, Mark Ruffalo, Tessa Thompson, Jeff Goldblum, Idris Elba, Karl Urban, Anthony Hopkins
Superhéroes. Sci-Fi.  




Resulta inesperado que la mejor secuela de los Guardianes de la Galaxia este año no sea su propia película, sino Thor Ragnarok. Excesiva, irreverente, colorida, y algo vintage, la tercera entrega de Thor es sin duda una buena comedia, pero no creo que sea un gran filme de superhéroes. Las risas son consistentes y abundantes, pero la acción se siente insípida, repetitiva y poco trascendente. Vaya sorpresa.


Thor continúa su misión (iniciada en una fuente (?) manantial (?) agua de Avengers 2) por buscar las Infinity Stones y detener el Ragnarok, AKA el apocalipsis nórdico. Sin embargo, con la llegada de Hela (Cate Blanchett), la diosa de la muerte y su súbita expulsión a Sakaar, el Dios del Trueno tendrá mucho a qué enfrentarse para salvar a su gente. Por ejemplo, pelear contra Hulk (Mark Ruffalo), descubrir las intenciones de su hermano adoptado, Loki (Tom Hiddleston no vuelvas a desaparecer tantos años) o reclutar a una ex-Valkiria ebria (Tessa Thompson, la mejor inclusión al grupo).


Es un gusto que el director Taika Waititi haya ignorado las entregas anteriores y decida explotar lo ridículo y excesivo del Universo Thor. Su decisión de liberar a sus actores a sus caprichos es acertada e hilarante. A pesar de su físico, el fuerte de Chris Hemsworth siempre ha sido la comedia. La química de frenemies entre Thor y Hulk/Banner ha sido una joya desde su primera aparición juntos y aquí evoluciona a la perfección (Mark Ruffalo es de esos actores que eleva a todos sus compañeros).  Hiddles sigue siendo encantador como Loki. Jeff Goldblum (como el líder de Sakaar) es Jeff Goldblum. Y Cate Blanchett puede hacerlo todo y aquí se divierte a lo grande.




Si tan solo hubiera algo como un arco de personaje o crecimiento o lo que sea para Thor (y no, ganar nuevos poderes, corte de cabello, o accesorios no cuenta). Su aprendizaje más grande es un literal deus-ex-machina (Odin --Anthony Hopkins-- dios de dioses, se manifiesta desde su muerte). Thor es un héroe (y se llama a sí mismo héroe) motivado a hacer lo correcto desde el principio… y eso es lo que hace y está bien y ¿ya?


O sea, no soy de los que espera una exploración de personaje profunda en una película de Marvel, pero es preocupante que la comedia pareció drenar cualquier sentimiento de la historia. Los momentos ‘personales’ se sienten obligatorios, y no parte integral de lo que mueve la película; como la ira de Hela con Odin o el acercamiento de Thor y Loki. Cuando llega la hora de la acción (que aparte es un festival de CGI muy pobre) no podría importarnos menos lo que ocurre. Es vistoso y divertido, pero jamás emocionante, porque no hay emociones.

Es triste que Thor Ragnarok, a pesar de ser tan chistosa y entretenida, sea una experiencia tan vacía. Es, al mismo tiempo, una muestra de lo mejor y lo peor que puede ocurrir en una franquicia grande que empieza a agotarse y sentirse repetitiva tras casi 10 años. Ojalá sea un punto crítico que enseñe a la industria la importancia de revitalizar material con estilo, pero sin perder de vista a los personajes y su crecimiento.

Fake news. This clip is fake news.

martes, 31 de octubre de 2017

Coco

★★★½


USA: 2017, 109 min.
Clasificación: A
Director: Lee Unkrich, Adrian Molina
Con Doblaje De: Luis Ángel Jaramillo, Gael García Bernal, Angélica Vale, Marco Antonio Solís, Anglica Mara, Elena Poniatowska, Alfonso Arau.
Guión: Adrián Molina, Matthew Aldrich (guión e historia). Lee Unkrich, Jason Katz (historia).
Animada. Fantasía. Comedia.



Coco es una obra llena de respeto y cariño hacia México. Pertenece al Pixar Clásico (Inside Out, Wall-E, Up) y no al comercial (Buscando a Dory, Cars 3). Es entretenida, inteligente, y --si conocen al director Lee Unkrich (Toy Story 3)-- posiblemente te hará llorar. Aprovecha la mitología alrededor del Día de Muertos para crear un universo creativo, lleno de detalles que nos serán familiares y queridos (elotes, chanclazos, churros, abuelitas atascándote de comida, millones de pétalos de cempasúchil y más).

Es un retrato de la familia mexicana (cariñosa, leal y unida, a veces al punto de la asfixia), pero, sobre todo, es la historia de Miguel Rivera (en español, Luis Ángel Jaramillo) y su sueño de convertirse en músico a pesar de la oposición del resto de los Rivera. Cuando Miguel termina en el mundo de los muertos, tendrá que encontrar a su ídolo --el cantante Ernesto de la Cruz (Marco Antonio Solís)-- y evadir a su difunta Mamá Imelda (Angélica Vale) --la matriarca que prohibió la música en la familia-- para poder salir. En su camino, contará con la ayuda de Héctor (Gael García Bernal), que espera volver a ver a su hija ese Día de Muertos.

Aunque la trama no fluye de forma tan limpia como en otras películas de Pixar (muchos momentos son bastante predecibles), todos los personajes de Coco son encantadores y siempre nos importa qué pasa con ellos. Miguel, por ejemplo, es de los mejores niños que he visto en una película: inocente sin ser tonto, energético sin ser irritante, inteligente de forma creíble. También, adoro el impacto y fuerza de las matriarcas, como la Abuela (Angélica María) y Mamá Imelda. Es algo muy mexicano que nutre orgánicamente a la historia.


La música es una parte muy integral de Coco (uff con el número de La llorona) y está compuesta con estilo. El score de Michael Giacchino acompaña perfectamente todas las acciones, con energía y  sentimiento. Su uso de guitarras, trompetas, acordeones, percusiones y marimbas le da un excelente toque mexicano. Las canciones parecen salidas del Cine de Oro y, en español, las voces de Luis Ángel Jaramillo y Marco Antonio Solís encajan a la perfección con el mood. Y, si son de los que detestan Let it Go, sus compositores (Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez) se redimen con la emotiva Recuérdame (nomás no escuchen la versión de Miguel y Lafourcade).


Disfruté mucho de Coco: es una buena película, con un gran impacto emocional. Me parece que para las audiencias mexicanas resultará particularmente especial. El equipo de Pixar representa nuestras tradiciones de forma cariñosa y cuidadosa. Vale la pena aguantarse Frozen 1.5 para verla. #TeamUnPocoLocoPorCoco.


martes, 17 de octubre de 2017

Blade Runner 2049

★★★½


USA: 2017, 163 min.
Clasificación: B
Director: Denis Villeneuve
Con: Ryan Gosling, Harrison Ford, Sylvia Hoeks, Ana de Armas, Robin Wright, Jared Leto
Guión: Hampton Fancher, Michael Green
Sci-Fi. Drama.


En tiempos de Universos Cinematográficos, reboots, y segundas partes, Blade Runner 2049 es la mejor secuela que hemos tenido en años. Es más un homenaje a la original que un remake; más una expansión que una continuación. No es un refrito, sino una idea original que ocurre íntegramente en un universo que conocemos, con el cual comparte elementos claves.

Hampton Fancher --guionista de la primera Blade Runner-- retoma temas existenciales y misterios sin concluir para crear otra historia detectivesca sobre replicantes y sus cazadores, los blade runners. La película se disfruta más sin saber mucho de la trama. Una sorpresa (o muchas, como es este caso) no debe arruinarse. Basta con saber que, para resolver uno de sus casos, el blade runner K (Ryan Gosling) se ve en la necesidad de buscar entre los archivos de la antigua corporación Tyrell.




Resulta maravilloso lo emocionalmente satisfactoria que es esta película. Para tratarse sobre robots e inteligencias artificiales, hay un gran corazón en su fondo. La original fue criticada en su tiempo por el poco involucramiento que generaba con sus protagonistas (algo debatible, pero comprensible); esto no ocurrirá con la secuela. De hecho, el punto más impresionante de la primer Blade Runner es la fuerza visual y auditiva que logró Ridley Scott. Su estilo es ahora icónico; uno de los más influyentes de la cinematografía desde entonces. Sin ser una copia exacta, 2049 amplía y mantiene la perfección visual y sonora.

Roger Deakins es un genio. Todas las reseñas de Blade Runner 2049 contienen al menos una mención o alabanza a su trabajo como director de fotografía y yo no romperé la tradición. Su uso del color y de la luz, su construcción de los espacios, la calma en los movimientos de cámara, sus encuadres siempre interesantes… Este es un hombre que comprende el universo de la película y lo pinta a la perfección. De hecho, el equipo entero de esta película es de ensueño.


Denis Villeneuve (Arrival, Sicario, Prisoners) es uno de los mejores directores hoy en día. Su control sobre la atmósfera es único. El diseñador de producción Dennis Gassner amplía la ciudad y sus alrededores de forma titánica, y sus sets y modelos evocan con respeto a los originales. Renée April diseñó el mejor abrigo del siglo, digno de Warren Beatty. Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch rinden un glorioso homenaje al score de Vangelis, con una delicadeza y sutileza conmovedores (e inesperados), pero nunca desaprovechan la oportunidad de ser bombásicos cuando la historia lo requiere. Junto con el equipo de sonido crean una atmósfera abrasadora (llena de bullicio y lluvia incesante), pero, también, momentos de gran intimidad.

El reparto está espectacular. Gosling (en pleno mood Drive) está en su máximo esplendor como hombre meditabundo y aislado, con demasiado corazón para el mundo que lo rodea. Harrison Ford regresa a su icónico rol de Deckard (de qué forma, no se los diré) y este es el reprise más entrañable que ha hecho hasta ahora (aún más que Han Solo). Imprime un dolor y un cansancio en Deckard que son imposibles de ignorar. Ana de Armas es una maravilla de quien es imposible no enamorarse… a pesar de todo. Sylvia Hoeks,  Robin Wright y Jared Leto también ofrecen excelentes papeles.




Hoy, varios días después de ver Blade Runner 2049, estoy impresionado por lo mucho que ha crecido en mí. Hay más que su perfección técnica o sus brillantes efectos especiales. Sus personajes y sus comentarios sobre la humanidad y la tecnología son más potentes de lo que inicialmente había creído. No deberían perder la oportunidad de verla. Ni siquiera necesitan ver la original para comprenderla (pero, por favor, no dejen de hacerlo, es una joya en sí misma, y enriquecerá mucho la experiencia de la secuela). Es un blockbuster de Hollywood del más alto calibre. Tal vez por eso no ha tenido la mejor taquilla. Creo que ya nos estamos acostumbrando a la basura.


P.D. Academia, dénle el Oscar a Roger Deakins desde ahora. Antes que se les ocurra entregárselo a Life of Pi o algo.



domingo, 14 de mayo de 2017

Alien Covenant & Guardianes de la Galaxia vol. 2


¡El verano ha comenzado oficialmente en el cine (aunque desde marzo hay títulos como La Bella y la Bestia --que me rehusé a ver--, Ghost in the Shell --que no alcancé a ver--, o Logan --película que me gustó pero de la que no hice una reseña))! Aquí mis opiniones de lo que he visto hasta ahora:



Guardians of the Galaxy vol.2
★★ ½
(Guardianes de la Galaxia vol.2)
USA: 2017, 136 min.
Clasificación: B
Director: James Gunn
Guión: James Gunn
Con: Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Bradley Cooper, Kurt Russell, Michael Rooker, Vin Diesel, Elizabeth Debicki, Pom Klementieff
Superhéroes. Sci-Fi.  

En su primera película, los Guardianes de la Galaxia se volvieron de los mejores superhéroes en cines: su dinámica de equipo era muy divertida y su excéntrico sentido del humor resultaba fresco. Este vol. 2 nos ofrece más de lo que ya funcionaba, envuelto en una historia sorprendentemente emotiva que explora el pasado de Peter Quill (Chris Pratt) y reflexiona sobre la paternidad. También, cuenta con una fotografìa y diseños de arte vibrantes, coloridos y muy creativos (como la brillante secuencia de los créditos iniciales).
Sin embargo, debido a una estructura bastante desenfocada y dispersa (que separa a los personajes en diferentes subtramas) la película cae, al final, en un caos de CGI confuso e intrascendente. Esto es particularmente triste, considerando que vol. 2 cuenta con uno de los mejores villanos de Marvel hasta ahora (nada difícil). Aunque los Guardianes siguen siendo entretenidos y únicos, su encanto apenas es suficiente para salvarlos de una resolución tan genérica.



Alien Covenant
★★★
USA: 2017, 123 min.
Clasificación: B15
Director:  Ridley Scott
Guión:  John Logan, Dante Harper
Con: Michael Fassbender, Katherine Waterston, Danny McBride, Billy Crudup, Demián Bichir.
Sci-Fi. Horror

Alien: Covenant es la precuela de Alien que los fans esperaban (pero no querían). Retoma muy bien la tensión de la original Alien, con algo de la acción explosiva de Aliens. También rescata y continúa con los  temas existenciales de Prometeo (es, de hecho, una secuela directa) aunque no ofrece respuestas para muchas de las incógnitas que quedaron abiertas. Sin embargo, es otra agobiante entrega de horror en el espacio que avanza lo suficiente el origen de los Alien para hacerla interesante dentro de la saga.
Michael Fassbender está, como siempre, 298372653 veces mejor que el blockbuster en el que participa, y en esta ocasión por dos: sus dos androides son los personajes más complejos, detallados e interesantes de la película. Los personajes humanos tienen suficientes características para ganar nuestra simpatía (ayuda mucho que todos viajen con su pareja, pues la expedición del Covenant -su nave- es colonizar un nuevo planeta), pero su principal tarea es ser desechables, para ser asesinados por los aliens.
El trabajo de arte es asombroso como lo ha sido en toda la saga. En este caso, el resultado es un planeta que podría ser humano, y, sin embargo, resulta sutilmente hostil e inevitable. El diseño de sonido es crucial para aumentar la tensión y volver la acción aún más frenética.  Los efectos visuales son buenos… excepto por los aliens en cuestión. Atrás quedaron los tiempos de los animatronics, que forzaban a esconder al alien lo más posible para mantener la ilusión y aumentar la sorpresa. El director Ridley Scott usa criaturas animadas por computadora, que resultan particularmente falsas sobre los sets detallados y locaciones extraordinarias. Si no fuese por su cuidadosa construcción de la tensión, Alien Covenant hubiera fracasado sólo por lo mal que se ven los aliens. Tal vez hay que ocultarlos otra vez.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Manchester by the Sea

★★★★

(Manchester junto el mar)
USA: 2016, 137 min.
Clasificación: B15
Director: Kenneth Lonergan
Guión: Kenneth Lonergan
Con: Casey Affleck, Lucas Hedges, Michelle Williams, Kyle Chandler.
Drama.


Tuve la oportunidad de ver Manchester by the Sea en noviembre, en una función especial. La huella que dejó en mí fue tan grande que incluso ahora, después de haber visto muchos otros estrenos, puedo asegurar que ninguna otra película (estadounidense) de 2016 me llegó tan profundamente y me conmovió tanto como esta. Es deprimente, sí, pero también tiene momentos de gran compasión, humor y ternura. Es casi como la vida.

El guionista y director Kenneth Lonergan hace un impecable y transparente trabajo que oscila sin esfuerzo entre el drama y comedia negra, así como todos los puntos intermedios. Toma una historia en apariencia sencilla y cotidiana y la lleva a la pantalla con una honestidad brutal. Lee Chandler (Casey Affleck) es un miserable conserje en Boston, que es forzado a regresar a Manchester cuando su hermano (Kyle Chandler) tiene un ataque. Ahí, tendrá que asumir la responsabilidad de su sobrino (Lucas Hedges) y enfrentarse a demonios del pasado.


La película no se contenta con seguir fórmulas o estructuras; deja puertas abiertas, capítulos inconclusos, obstáculos aún por superar. Es más que nada un estudio del protagonista, sus emociones, sus conflictos y sus problemas para lidiar con ellos. Como Lee, Casey Affleck brinda la actuación del año. No hay una nota falsa o exagerada: su dolor, su frialdad, su ironía, sus culpas, su lucha por ser mejor, sus intentos de dulzura... todo se lee transparentemente en el rostro de Affleck y llega directo a  tu corazón.  

El resto del reparto es espectacular también, comprometido con mantener el naturalismo y honestidad. Michelle Williams es memorable a pesar de pocos minutos en pantalla. Ella y Affleck dan todo en una de las escenas más incómodas y tristes que ha visto el cine en mucho tiempo. Lucas Hedges, como el sobrino Patrick, despliega un carisma envidiable, pero siempre deja entrever muy sutilmente el tormento emocional por el que pasa. Y Kyle Chandler -en flashbacks- emana una estabilidad paternal que justifica todo el drama después de su muerte.



Manchester By the Sea es difícil, lo reconozco. Toma su tiempo, su duración es algo excesiva y el ritmo en la última hora es inconstante. No tiene una estructura predecible y hay momentos que parecen llevar a ninguna parte (aunque es el punto de Lonergan: crear una pequeña ventana a una vida real, donde no todo existe por una razón). Además puede resultar bastante triste para algunos (y no es de las que hace llorar con amor/odio). Pero es una experiencia genuina, humana y poderosa. Su impacto en las emociones es innegable. Es una película que se queda contigo.