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lunes, 12 de noviembre de 2018

First Man


★★★ 

El primer hombre en la luna
USA. 2018. 141 min.
Clasificación: B
Director: Damien Chazelle
Guión: Josh Singer
Con: Ryan Gosling, Claire Foy, Kyle Chandler, Jason Clarke, Corey Stoll, Ciarán Hinds.
Biografía. Drama.


First Man, al igual que las películas pasadas del director Damien Chazelle (La La Land, Whiplash), se trata de un hombre obsesionado por lograr sus ambiciones. En este caso, el protagonista es Neil Armstrong, ingeniero aeronáutico y piloto, mejor conocido como el primer hombre en pisar la luna. El filme se enfoca en los programas de la NASA que lo llevaron al espacio, así como los riesgos y sacrificios que implicaron. 

Después de una tragedia familiar y una misión algo desastrosa en un X-15, Armstrong (Ryan Gosling, en el mejor deadpan desde Kristen Stewart) se muda a Houston para trabajar en la NASA. Juno con su equipo (Kyle Chandler, Ciarán Hinds, Corey Stoll y muchos otros actores que nunca alcanzamos a distinguir claramente) se vuelca totalmente en la encomienda de llegar a la luna, abandonando en el proceso a su familia. Su esposa Janet (Claire Foy, magnífica) cuida de sus hijos con gracia y cariño, mientras espera nerviosamente a que regrese con vida cada vez debe tripular una nave.



Para bien o para mal, First Man parece un libro de texto hecho película. Es meticulosa con el detalle y cubre todos los puntos importantes --contexto histórico, misiones espaciales, dramas familiares-- con gran realismo. No quiere enaltecer nada. De hecho, su punto es mostrar lo peligroso que fue todo. El guionista Josh Singer ya ha demostrado su habilidad investigadora en dramas periodísticos (Spotlight, The Post), no obstante, creo que su enfoque metódico resulta demasiado distante aquí. La narrativa es un mero cronograma. Lo que se retrata es puramente histórico, nunca emocional. 

Esto tiene sentido de acuerdo al retraído personaje de Neil Armstrong, en el que se centra la perspectiva del filme. El hombre era poco expresivo, casi robótico. Singer intenta iluminar su estado emocional, pero lo hace a través de flashbacks que se sienten algo forzados y demasiado obvios. Quizás hubiera sido mejor dejar el misterio interior de Armstrong completamente oscuro. Tampoco puedo evitar pensar que los cineastas debieron ampliar su enfoque y profundizar algunas tangentes de la historia (las protestas contra los programas espaciales, la vida doméstica de las familias de astronautas) para encontrar su corazón algo ausente. Armstrong claramente estaba obsesionado, pero, a diferencia de los otros personajes de Chazelle, su búsqueda no demuestra pasión. 



Por fortuna, las secuencias espaciales son increíbles. Los sets hiperrealistas de Nathan Crowley son fríos y claustrofóbicos. El tenso diseño sonoro, las incesantes sacudidas de cámara, y el montaje veloz crean una cacofonía de ruidos e imágenes que genuinamente angustian. Sin embargo, el estilo documental de Chazelle a veces resulta excesivo y distrae en las escenas sobre la Tierra. Además, la cámara en mano (con tomas irregularmente enfocadas) de Linus Sandgren puede confundir en ocasiones. A pesar de su gran capacidad para generar atmósfera, la película tiene algunas dificultades para mantener claridad dentro del caos (al contrario de películas recientes como Dunkirk, Mad Max: Fury Road o las filmografías de Paul Greengrass y Kathryn Bigelow, por ejemplo).

A pesar de la calidad técnica en las escenas espaciales (el clímax lunar es una belleza), los momentos más vivos de la película involucran a Jan Armstrong. Con su escaso tiempo en pantalla, Claire Foy crea un personaje lleno de vida interior, preocupaciones, y cariño. Ella saca lo mejor de su marido, y es quien nos hace desear su triunfo. De ahí en fuera, sólo la música del invaluable Justin Hurwitz (genio detrás del score de La La Land) parece tener alma. El resto de la película quizás es demasiado similar a Armstrong para su propio bien: calculadora, distante, sin compartir sus verdaderas emociones, pero, a fin de cuentas, sorprendente.

Her Majesty


martes, 17 de octubre de 2017

Blade Runner 2049

★★★½


USA: 2017, 163 min.
Clasificación: B
Director: Denis Villeneuve
Con: Ryan Gosling, Harrison Ford, Sylvia Hoeks, Ana de Armas, Robin Wright, Jared Leto
Guión: Hampton Fancher, Michael Green
Sci-Fi. Drama.


En tiempos de Universos Cinematográficos, reboots, y segundas partes, Blade Runner 2049 es la mejor secuela que hemos tenido en años. Es más un homenaje a la original que un remake; más una expansión que una continuación. No es un refrito, sino una idea original que ocurre íntegramente en un universo que conocemos, con el cual comparte elementos claves.

Hampton Fancher --guionista de la primera Blade Runner-- retoma temas existenciales y misterios sin concluir para crear otra historia detectivesca sobre replicantes y sus cazadores, los blade runners. La película se disfruta más sin saber mucho de la trama. Una sorpresa (o muchas, como es este caso) no debe arruinarse. Basta con saber que, para resolver uno de sus casos, el blade runner K (Ryan Gosling) se ve en la necesidad de buscar entre los archivos de la antigua corporación Tyrell.




Resulta maravilloso lo emocionalmente satisfactoria que es esta película. Para tratarse sobre robots e inteligencias artificiales, hay un gran corazón en su fondo. La original fue criticada en su tiempo por el poco involucramiento que generaba con sus protagonistas (algo debatible, pero comprensible); esto no ocurrirá con la secuela. De hecho, el punto más impresionante de la primer Blade Runner es la fuerza visual y auditiva que logró Ridley Scott. Su estilo es ahora icónico; uno de los más influyentes de la cinematografía desde entonces. Sin ser una copia exacta, 2049 amplía y mantiene la perfección visual y sonora.

Roger Deakins es un genio. Todas las reseñas de Blade Runner 2049 contienen al menos una mención o alabanza a su trabajo como director de fotografía y yo no romperé la tradición. Su uso del color y de la luz, su construcción de los espacios, la calma en los movimientos de cámara, sus encuadres siempre interesantes… Este es un hombre que comprende el universo de la película y lo pinta a la perfección. De hecho, el equipo entero de esta película es de ensueño.


Denis Villeneuve (Arrival, Sicario, Prisoners) es uno de los mejores directores hoy en día. Su control sobre la atmósfera es único. El diseñador de producción Dennis Gassner amplía la ciudad y sus alrededores de forma titánica, y sus sets y modelos evocan con respeto a los originales. Renée April diseñó el mejor abrigo del siglo, digno de Warren Beatty. Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch rinden un glorioso homenaje al score de Vangelis, con una delicadeza y sutileza conmovedores (e inesperados), pero nunca desaprovechan la oportunidad de ser bombásicos cuando la historia lo requiere. Junto con el equipo de sonido crean una atmósfera abrasadora (llena de bullicio y lluvia incesante), pero, también, momentos de gran intimidad.

El reparto está espectacular. Gosling (en pleno mood Drive) está en su máximo esplendor como hombre meditabundo y aislado, con demasiado corazón para el mundo que lo rodea. Harrison Ford regresa a su icónico rol de Deckard (de qué forma, no se los diré) y este es el reprise más entrañable que ha hecho hasta ahora (aún más que Han Solo). Imprime un dolor y un cansancio en Deckard que son imposibles de ignorar. Ana de Armas es una maravilla de quien es imposible no enamorarse… a pesar de todo. Sylvia Hoeks,  Robin Wright y Jared Leto también ofrecen excelentes papeles.




Hoy, varios días después de ver Blade Runner 2049, estoy impresionado por lo mucho que ha crecido en mí. Hay más que su perfección técnica o sus brillantes efectos especiales. Sus personajes y sus comentarios sobre la humanidad y la tecnología son más potentes de lo que inicialmente había creído. No deberían perder la oportunidad de verla. Ni siquiera necesitan ver la original para comprenderla (pero, por favor, no dejen de hacerlo, es una joya en sí misma, y enriquecerá mucho la experiencia de la secuela). Es un blockbuster de Hollywood del más alto calibre. Tal vez por eso no ha tenido la mejor taquilla. Creo que ya nos estamos acostumbrando a la basura.


P.D. Academia, dénle el Oscar a Roger Deakins desde ahora. Antes que se les ocurra entregárselo a Life of Pi o algo.



lunes, 23 de enero de 2017

La La Land

★★★★


(La La Land: una historia de amor)
USA: 2016, 128 min.
Clasificación: B
Director: Damien Chazelle
Guión: Damien Chazelle
Con: Emma Stone, Ryan Gosling, John Legend
Musical. Romance.




No puedo mentir, La La Land siempre fue una película para mí. Un musical original, romance, homenaje a películas clásicas, protagonizado por Emma Stone y Ryan Gosling, grabado en cinemascope… es claro que no puedo ser particularmente ‘objetivo’. Sin embargo, la película es una encantadora experiencia. El director/guionista Damien Chazelle hace milagros al fusionar el optimismo de los musicales de 30’s y 50’s con el cinismo de los romances contemporáneos, y lograr mantenerse fiel a ambos. Sería casi una clase de historia del cine si no fuera por la insuperable energía y genuino sentimiento que imprime a cada cuadro de la película. Como nos mostró en Whiplash, es un director capaz de expresar a través de la música. Y vaya que lo logra.

No diré más de la historia salvo que, como era de esperarse, Girl (Emma Stone) meets Boy (Ryan Gosling) en L.A. contemporáneo. Y ya. Después de las naturales resistencias y complicaciones empiezan a enamorarse… Lo importante de La La Land no es su historia, sino la forma que se cuenta: los momentos clave están resaltados por música instrumental completamente original (del arreglista de Whiplash, Justin Hurwitz) y canciones creadas específicamente para la película. Aunque hay piezas que evocan los grandes números de baile y danza del musical clásico, los números de los protagonistas siempre son íntimos, grabados en vivo, lo que enfatiza la sensación de dos personas comunes y corrientes que simplemente se expresan a través de una canción.


Stone y Gosling son magníficos. Toda la película descansa en su carisma y química. No son los mejores cantantes o bailarines, pero la capacidad que tienen para resaltar genuinamente las emociones y deseos de sus personajes entre tanto espectáculo es increíble. Técnicamente, la película es envidiable. Destaco en particular la fotografía de Linus Sandgren, que, además de sus dinámicos planos secuencias, tiene un gran ojo para filmar Los Ángeles en sus horas más mágicas y hermosas, y así acompañar la pasarela de color de los vestuarios de Mary Zophres y el magnífico, ambiguo y atemporal diseño de producción de David y Sandy Reynolds-Wasco (Tarantino estaría orgulloso).

Entre la música, el baile, el diseño, la edición, la iluminación, la cámara y los buenos actores, es imposible no recomendar o disfrutar esta película. Pero, sobre todas las cosas, lo que más permanece en el público es lo profunda y honesta que es la pasión de Chazelle por sus personajes, por su romance, por su película, por el cine.  La La Land tal vez no sea la octava maravilla cinematográfica ni la reinvención del musical, pero sí es una experiencia conmovedora y muy emocionante.

((¿Alguien más pensó en Boogie Nights viendo La La Land?))


miércoles, 13 de enero de 2016

The Big Short

★★ ½

(La gran apuesta)
USA: 2015, 127 min.
Clasificación: B
Director:  Adam Mckay
Guión: Adam Mckay, Charles Randolph
Con: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, Brad Pitt, Finn Wittrock, Hamish Linklater, John Magaro.
Comedia.


Hay películas inteligentes y películas que aspiran a ser inteligentes. The Big Short pertenece a este segundo grupo. Es una comedia sobre la crisis financiera de 2008 y sigue a tres grupos de personas que, contra todo pronóstico, lograron anticiparse y aprovecharse de ella. Lo admirable es que, en vez de diluir la situación, el director-guionista Adam Mckay hace un enojado intento por explicarnos por qué ocurrió todo. El problema, simplemente, es que un mal maestro.

Director de comedias absurdas y simpáticas como Anchorman, Mckay es increíble haciendo filmes entretenidos. Testamento de ello es que, a pesar de toda la jerga financiera, The Big Short mantiene nuestra atención y logra hacernos reír. No obstante, los tecnicismos son excesivos y Mckay se resiste a ser claro. Con esta película busca hacer su primera ‘comedia seria’, pero cree que, para ello, debe sonar y parecer inteligente. Es un profesor snob que desde la primera clase usa terminología demasiado sofisticada sin importarle que sus alumnos no entiendan.


Sus intentos para simplificar las cosas (incluyendo una magnífica secuencia con Margot Robbie) no funcionan para hacernos entender, sino para demostrar cuán ingenioso es. Recurre a un sinfín de recursos: freeze frames, ruptura de la cuarta pared (cuando un personaje te habla ti a través de la cámara), texto en pantalla, secuencias de ensueño, flashbacks, material de archivo, historias paralelas… todos ellos en vano. Resultan entretenidas (algunas hilarantes), pero no claras. De hecho, el estilo cuasi-documental, el pésimo blocking de escenas, y la edición frenética ayudan sólo a desorientar y sacar de la historia. (Y antes que alguien me diga que esa era la intención, sólo vean Mad Max para que vean como se puede lograr ‘locura’ sin sacrificar claridad visual).

La mezcla es, aun así, única y nos mantiene atentos a la pantalla todo el tiempo. Las tres historias paralelas arrojan diferentes perspectivas sobre los orígenes de la crisis. Una sigue al genio excéntrico Michael Burry (Christian Bale, que aparentemente recibirá otra inmerecida nominación al Oscar por esto) quien invirtió millones en la posibilidad de que el mercado de las propiedades cayera. Mark Baum (Steve Carell) y su equipo, que notan inconsistencias en el mercado gracias al banquero Jared Benett (Ryan Gosling, imposiblemente sobreactuado). Y un par de nerds (Finn Wittrock, John Magaro) que quieren hacerse ricos.


Aunque las tres líneas narrativas mantienen siempre un gran impulso, ninguno de los personajes tiene algún tipo de desarrollo o vida emocional --excepto el de Carell--. Son meras caricaturas exageradas e intercambiables, cuyo único pretexto es abordar la crisis financiera. Es imposible no compartir la ira de Mckay y su co-guionista Charles Randolph por toda esta situación. Nos sobran motivos. Pero es más imposible empatizar con alguien en la pantalla. Además, su resistencia a cambiar el tono o el ritmo de la película la hacen cansada y redundante hacia el final.

Quería que me gustara The Big Short. La disfruté, sí, pero mi reacción, más que nada, fue irritación. Tiene algunas secuencias magníficas, pero se mantiene estancada en el mismo punto, y a pesar de tener casi diez co-protagonistas no tiene ni un sólo personaje genuino con quién empatizar.  Agradezco el reto en estos tiempos de Star Wars IV.2, pero una película verdaderamente inteligente no debe recurrir a tanta exageración para impresionar o hacerse entender. Digo, en 2010, el documental ganador del Oscar Inside Job trató más a fondo la crisis. Y, ahora que lo pienso, con su gran humor, estilo excesivo, e interminable información, The Big Short pudo haber funcionado mil veces mejor como documental.



Lo Mejor: Siempre energética y entretenida. Demanda atención. Se resiste a sacrificar la complejidad del tema.

Lo Peor: Se resiste a ser accesible. Los personajes son caricaturas sin profundidad. Sorprendentemente monótona y repetitiva. Después de la primera hora los chistes pierden su novedad y el reparto empieza a cansar.

Paréntesis: Sospecho que el verdadero director de The Big Short (o como me gusta llamarle, American Hustle 2) es David O. Russell. Seguro recibe muchas inmerecidas nominaciones al Oscar.

domingo, 19 de abril de 2015

¿Qué dice la semana? - The Fans Awaken



Tengo la costumbre de publicar sobre trailers/posters/campañas todos los miércoles (como mis 3 fieles lectores sabrán). Así que resulta muy frustrante que los dos avances más grandes de la primera mitad del año salieran en jueves (sean originales o filtrados). Hubieran levantado mucho mi última publicación.


Es extraño, pero la noticia más grande de la semana es que los fans de Star Wars tuvieron la oportunidad de ver un minuto de sus nueva película y enloquecieron totalmente. El teaser trailer dos (en el que seguimos sin ver gran cosa) fue una locura viral, apoyada, en parte, por los miles de fans en la Star Wars Celebration, que se está llevando a cabo desde el 16 de abril y concluye hoy. El trailer demuestra que J.J. Abrams se adueñado con confianza de la franquicia, llenándola de algunos de sus trademarks (flares, snap-zooms, shaky-cam digital, entre otros). Aún no tengo idea de qué pasará en la película (otro trademark del director es ser increíblemente secretista), pero, sólo quiero compartirles lo más curioso que noté: Luke dice “my father has it”, en presente, como en “aún vive”. ¿Vader no murió? ¿O estará vivo a través de la fuerza? ¿Es él lo que despierta?

Snap-Zoom

Otra noticia Star Wars (patrocinada por la Celebración) es que ya tenemos detalles del primer spin-off de la saga. A estos filmes (que no siguen la secuencia de Episodios, y, más bien, exploran otras partes del Universo Star Wars (todo debe ser un Universo, ¿recuerdan?) en diferentes momentos de su historia) se les llamará Star Wars Anthology. El primero, Rogue One será una especie de precuela (¡otra no!) a Episodio IV, pues contará la historia de los rebeldes que capturaron los planos de la Estrella de la Muerte. El director Gareth Edwards aseguró que sus influencias principales son películas bélicas (Saving Private Ryan, Black Hawk Dawn), pues, al fin y al cabo, son la Guerra de las Galaxias. Este nuevo ángulo promete ser refrescante.

Primera imágen "oficial"
Warner, siempre mil años atrás, se dio cuenta de que su estrategia de publicar 5 segundos de teaser de Batman v Superman, había fracasado porque, pues, Star Wars (la película más esperada de 2015) sacó 90 segundos. Entonces, sorprendentemente, se “filtró” su trailer en internet ese mismo jueves. Naturalmente, el verdadero salió al día siguiente. Zack Snyder sigue teniendo una estética de videojuegos nada cinematográfica que me desespera, pero la idea de un planeta que odia/teme a Supes suena interesante. Espero no lo arruine (de nuevo). En fin, fue una salvada decente, Warner.


Empezaré un intento de debate: ¿Les gusta Zack Snyder? ¿Más allá del estilo? (que, insisto, es demasiado videojuegoso para mí).


Aunque no todo son noticias bonitas (no tan feas) para ellos: Michelle Maclaren, directora de episodios de Breaking Bad y The Walking Dead, ha abandonado la película de Wonder Woman. La razón fueron diferencias creativas (ella quería Braveheart con amazonas, y Warner algo más relajado). Ahora, Patty Jenkins (la mujer que no dirigió Thor 2, pero sí hizo Monster, con Charlize Theron) está terminando negociaciones para dirigirla. Me alegra que insistieran en tener una mujer maravilla dirigiendo. Digo, es lo menos que se merece esa película. (Aún así, me quedaré con ganas de esa épica visceral que sugería Maclaren).


También hubo otras noticias interesantes esta semana, perdidas entre el revuelo de los fans. Por ejemplo, Ryan Gosling será el protagonista de la secuela de Blade Runner. No sé si vaya a ser detective o replicante (me gustaría más para la segunda opción). Nadie sabe. Sigo sin querer esta película (lo mismo me pasa con Star Wars, de hecho), pero a estas alturas no me queda más que esperar que sea buena (no sea mala).


También, Steve Carell continúa en su vena seria: ahora trabajará con Robert Zemeckis (Forrest Gump, Cast Away), en un proyecto llamado Marwencol (basada en un documental homónimo), sobre un hombre que se recupera de parálisis cerebral construyendo una réplica de un pueblo belga durante la Segunda Guerra Mundial. Aún no entiendo muy bien el encanto de la historia, pero supongo que debe ser grande (debería ver el documental).



Por último, quiero cerrar con una historia de Meryl Streep porque la amo. Ella acaba de fundar un taller/laboratorio de guionismo para mujeres escritoras mayores a 40. Su propósito es aumentar las opciones laborales de este segmento. Serán 8 las seleccionadas para el primer año, y recibirán coacheo de varias cineastas, como Caroline Kaplan (productora de Boyhood) y Kristen Smith (escritora de Legally Blonde). Parece que Meryl ya entendió que no todas tienen la facilidad de encontrar trabajos después de cierta edad y está trabajando para que haya grandes partes para todas las mujeres sobre 60 40.


Y una cosa más (ahora sí). Cannes ya anunció su selección oficial para este 2015. Sólo que lo hicieron el mismo día en que Star Wars y Batman arrasaron con internet. ¿Mala pata, no?



¿Ustedes qué dicen? ¿Escucharon alguna noticia interesante? ¿O Han Solo viejito los distrajo de lo demás?