Mostrando las entradas con la etiqueta Steve Carell. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Steve Carell. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de noviembre de 2018

Beautiful Boy

★★★½

USA: 2018, 120 min.
Clasificación: B15
Director: Felix van Groeningen
Guión: Luke Davies, Felix van Groeningen
Con: Steve Carell, Timothée Chalamet, Amy Ryan, Maura Tierney, Christian Convery, Oakley Bull.
Drama. Biopic.


Los dos protagonistas de Beautiful Boy buscan a Nic Sheff sin mucho éxito. David (Steve Carell), su padre, intenta rescatarlo de su adicción a las drogas para recuperar al hermoso chico que era antes. Y el joven Nic (Timothée Chalamet) quiere encontrar un pedazo de sí mismo que no aún entiende: felicidad, gozo, un propósito, romper las expectativas asfixiantes de su familia… quién sabe; lo único que lo satisface son las drogas. 

En cierta forma, la película entera también parece una búsqueda: los flashbacks y flashforwards algo desordenados (reminiscentes a lo que consiguió --con más éxito, en mi opinión-- Alejandro G. Iñárritu en 21 Gramos) cortan libremente a la emoción. No hay una lógica racional, sino emocional. La estructura no se interesa en brindar explicaciones a la adicción de Nic, porque, muy probablemente no las hay. Ésa es una de las tragedias de Beautiful Boy: lo importante es el tortuoso camino de ambos personajes para darse cuenta de que todos sus intentos quizás no sirven de nada.



He señalado anteriormente cómo las historias de adicción son, por naturaleza, repetitivas. Aquí, la propuesta narrativa del director y guionista Felix van Groeningen logra mantener cierta impredictibilidad la mayor parte del tiempo, aunque creo que la película es 10 ó 15 minutos demasiado larga. He leído que su acercamiento no lineal ha causado confusión en algunos espectadores, que consideran el material un tanto frío y distante. A mi parecer, el resultado es una transparencia de las asociaciones mentales y sentimentales de sus personajes, sin necesidad de caer en melodrama (aunque el soundtrack sí llega a ser un tanto exagerado, a pesar de su gloriosa selección musical).

El reparto está comprometido a esta misma honestidad emocional. Steve Carell balancea con delicadeza la calidez y desesperación paternal en David. Es una dolorosa interpretación internalizada, que nos deja ver sus ilusiones desplomarse poco a poco. Amy Ryan tiene un tiempo en pantalla muy limitado (algún día le daremos el respeto que merece), pero es emotiva en el papel de la madre de Nic. Maura Tierney está fantástica como la segunda esposa de David, que ama al otro hijo de su marido pero no va a permitir que su mal ejemplo afecte al resto de su familia (Christian Convery y Oakley Bull dan dos de las interpretaciones infantiles más naturales que he visto).




Sin embargo, la película funciona principalmente por Timothée Chalamet. Como ya demostró en Call Me By Your Name, es un actor que parece habitar las emociones. Nunca lo vemos actuando, sino viviendo. Su Nic Sheff duele tanto porque Chalamet nos muestra con igual convicción su sensibilidad y su ansiedad, su carisma y su ira, lo que pudo haber sido y lo que tristemente es. Las escenas con él y Carell son los puntos más altos de la película porque encapsulan el dolor de esta historia: dos personas que buscan un momento ya perdido, que sólo encuentran los restos de lo que alguna vez fueron, y aprenden que no tienen el poder para ayudarse a regresar. 

Beautiful Boy podrá ser un filme poco convencional pero es imposible ignorar el impacto que deja, incluso días después de que sus créditos terminen (y por favor quédense los créditos completos para escuchar una excelente declamación de Bukowski). Ya dénle un Oscar a Chalamet antes de que algo molesto como Gary Oldman pase.




miércoles, 13 de enero de 2016

The Big Short

★★ ½

(La gran apuesta)
USA: 2015, 127 min.
Clasificación: B
Director:  Adam Mckay
Guión: Adam Mckay, Charles Randolph
Con: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, Brad Pitt, Finn Wittrock, Hamish Linklater, John Magaro.
Comedia.


Hay películas inteligentes y películas que aspiran a ser inteligentes. The Big Short pertenece a este segundo grupo. Es una comedia sobre la crisis financiera de 2008 y sigue a tres grupos de personas que, contra todo pronóstico, lograron anticiparse y aprovecharse de ella. Lo admirable es que, en vez de diluir la situación, el director-guionista Adam Mckay hace un enojado intento por explicarnos por qué ocurrió todo. El problema, simplemente, es que un mal maestro.

Director de comedias absurdas y simpáticas como Anchorman, Mckay es increíble haciendo filmes entretenidos. Testamento de ello es que, a pesar de toda la jerga financiera, The Big Short mantiene nuestra atención y logra hacernos reír. No obstante, los tecnicismos son excesivos y Mckay se resiste a ser claro. Con esta película busca hacer su primera ‘comedia seria’, pero cree que, para ello, debe sonar y parecer inteligente. Es un profesor snob que desde la primera clase usa terminología demasiado sofisticada sin importarle que sus alumnos no entiendan.


Sus intentos para simplificar las cosas (incluyendo una magnífica secuencia con Margot Robbie) no funcionan para hacernos entender, sino para demostrar cuán ingenioso es. Recurre a un sinfín de recursos: freeze frames, ruptura de la cuarta pared (cuando un personaje te habla ti a través de la cámara), texto en pantalla, secuencias de ensueño, flashbacks, material de archivo, historias paralelas… todos ellos en vano. Resultan entretenidas (algunas hilarantes), pero no claras. De hecho, el estilo cuasi-documental, el pésimo blocking de escenas, y la edición frenética ayudan sólo a desorientar y sacar de la historia. (Y antes que alguien me diga que esa era la intención, sólo vean Mad Max para que vean como se puede lograr ‘locura’ sin sacrificar claridad visual).

La mezcla es, aun así, única y nos mantiene atentos a la pantalla todo el tiempo. Las tres historias paralelas arrojan diferentes perspectivas sobre los orígenes de la crisis. Una sigue al genio excéntrico Michael Burry (Christian Bale, que aparentemente recibirá otra inmerecida nominación al Oscar por esto) quien invirtió millones en la posibilidad de que el mercado de las propiedades cayera. Mark Baum (Steve Carell) y su equipo, que notan inconsistencias en el mercado gracias al banquero Jared Benett (Ryan Gosling, imposiblemente sobreactuado). Y un par de nerds (Finn Wittrock, John Magaro) que quieren hacerse ricos.


Aunque las tres líneas narrativas mantienen siempre un gran impulso, ninguno de los personajes tiene algún tipo de desarrollo o vida emocional --excepto el de Carell--. Son meras caricaturas exageradas e intercambiables, cuyo único pretexto es abordar la crisis financiera. Es imposible no compartir la ira de Mckay y su co-guionista Charles Randolph por toda esta situación. Nos sobran motivos. Pero es más imposible empatizar con alguien en la pantalla. Además, su resistencia a cambiar el tono o el ritmo de la película la hacen cansada y redundante hacia el final.

Quería que me gustara The Big Short. La disfruté, sí, pero mi reacción, más que nada, fue irritación. Tiene algunas secuencias magníficas, pero se mantiene estancada en el mismo punto, y a pesar de tener casi diez co-protagonistas no tiene ni un sólo personaje genuino con quién empatizar.  Agradezco el reto en estos tiempos de Star Wars IV.2, pero una película verdaderamente inteligente no debe recurrir a tanta exageración para impresionar o hacerse entender. Digo, en 2010, el documental ganador del Oscar Inside Job trató más a fondo la crisis. Y, ahora que lo pienso, con su gran humor, estilo excesivo, e interminable información, The Big Short pudo haber funcionado mil veces mejor como documental.



Lo Mejor: Siempre energética y entretenida. Demanda atención. Se resiste a sacrificar la complejidad del tema.

Lo Peor: Se resiste a ser accesible. Los personajes son caricaturas sin profundidad. Sorprendentemente monótona y repetitiva. Después de la primera hora los chistes pierden su novedad y el reparto empieza a cansar.

Paréntesis: Sospecho que el verdadero director de The Big Short (o como me gusta llamarle, American Hustle 2) es David O. Russell. Seguro recibe muchas inmerecidas nominaciones al Oscar.