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lunes, 11 de febrero de 2019

Green Book

★★½

Green Book: una amistad sin fronteras
USA: 2018, 130 min.
Director: Peter Farrelly
Guión: Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie, Peter Farrelly
Con: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Linda Cardellini, Dimiter D. Marinov, Mike Hatton.
Biopic. Comedia.


Green Book es un ejemplo de cómo las buenas intenciones no necesariamente hacen buenas películas. Seguro, es entretenida. Claro, su mensaje es positivo. Sí, Viggo Mortensen y Mahershala Ali comparten una gran química. ¿Y qué? Aunque cumple increíblemente bien con su agenda poco ambiciosa, también es una propuesta increíblemente segura, tradicional (parece producida en los 80s), simple, visualmente genérica, sin ideas nuevas o propuestas narrativas. 

Es una especie de Driving Miss Daisy al revés: Tony Lip (Mortensen), un italo-americano racista y agresivo, se vuelve chofer de un culto pianista afroamericano, el Dr. Shirley (Ali), para su gira en el sur (increíblemente racista) de Estados Unidos. En el camino aprenderán a entenderse y superar sus respectivos prejuicios hacia la gente de color. Y naturalmente se harán amigos.


Lo que más me llamó la atención en Green Book es su absoluta falta de sutileza. Todo debía ser notorio. Transparente. Explícito. Vaya, incluso hay un momento en el que un personaje sale a la lluvia únicamente para dar su monólogo triste (y ya luego vuelve a meterse). Es la primera película “seria” de Peter Farrelly y es claro que el director no tiene la seguridad de trabajar con subtexto.

Es una tristeza para los actores, en especial para Mahershala Ali (la única nominación al Oscar que yo le daría al filme), cuya sutileza e internalización se ven agredidas por escenas demasiado obvias. Viggo Mortensen se beneficia más de este enfoque superficial, pues su papel es ridículamente ignorante (estilo Una pareja de idiotas, también de Farrelly), aunque lamentablemente al final parece más una broma que un humano.


Lo que salva a la película son estos dos intérpretes (y Linda Cardellini, desaprovechada en el tradicional papel de esposa soporte) que se rehúsan a ceder ante el guión manipulador, que elevan sus escenas tan obvias con honestidad y carisma, y que disfrutan de los chistes aunque estén anunciados mucho antes de llegar al punchline. 

Pero, bueno, la mayor parte de la sala de cine estaba muerta de risa. E incluso escuché a una señora salir diciendo “estuvo bien bonita, ¿no?”. Ahora que lo pienso, quizás el tema es que Green Book está dirigida a los Tonys del mundo: gente que requiere un contundente golpe en la cara para entender (o recordar) que el racismo es malo. Lo triste es que no haya sido escrita por un equipo de Don Shirleys. Esa hubiera sido una película más interesante, no solamente “bonita”.

¿El dos veces ganador al Oscar Mahershala Ali?


Blackkklansman

★★★½

Los infiltrados del Ku Klux Klan
USA: 2018, 135 min.
Director: Spike Lee
Guión: Spike Lee, Charlie Wachtel, David Rabinowitz, Kevin Wilmott
Con: John David Washington, Adam Driver, Robert John Burke, Jasper Päakkönen, Paul Walter Hauser, Topher Grace, Laura Harrier, Alec Baldwin.
Comedia. Biopic. Drama. 



Spike Lee y sus guionistas aprovechan al máximo lo ridículo de esta premisa real --un policía afroamericano se hace pasar por un supremacista blanco para infiltrarse al Ku Klux Klan-- para hacer una gran película. Lee (con ayuda de su editor Barry Alexander Brown) oscila fácilmente de la comedia al drama, y canaliza toda su ira como director en uno de los trabajos más cohesivos de su carrera: su ira no es una fuego salvaje que arrasa con todo, sino un lanzallamas apuntado directamente a las injusticias raciales que aún permean la sociedad estadounidense.


Su mejor aliado es John David Washington: en una de las mejores interpretaciones cómicas de 2018 (y luciendo el mejor afro del año), Washington aporta seriedad y contundencia a un escenario absurdo, sin dejar de divertirse a lo grande. El resto del reparto también está espectacular, desde Adam Driver, hasta Jasper Päakkönen --uno de los villanos más temibles del año (y a mi gusto un mejor candidato al Oscar de secundario que Driver)--. También destaco mucho la música de Terence Blanchard, que evoca películas de espías e los 70s.


Vi esta película en noviembre durante la Muestra de la Cineteca y su efecto no se ha diluido en mi memoria. Algunos han criticado a Lee por comprometer su visión y “hacer una película blanca”, pero yo creo que sus mejores características (la enérgica evocación de ambiente, personajes memorables, finales provocativos, y súbitos momentos trágicos) siguen presentes. Quizás sea sólo un nuevo paso en la evolución de su discurso; un intento diferente de hacer resonar sus advertencias sociales. A mí me funcionó.


Classic

P.D. Qué gran título, Blackkklansman.

lunes, 7 de enero de 2019

Spider-man: Into the Spider-verse


★★★

Spider-man: un nuevo universo
USA: 2018, 117 min.
Clasificación: A
Dirección: Bob Persicheti, Peter Ramsay, Rodney Rodman
Guión: Phil Lord, Rodney Rodman
Con: Shameik Moore, Jake Johnson, Hailee Steinfeld, Mahershala Ali, Brian Tyree Henry, Lily Tomlin, John Mulaney, Kimiko Glenn, Nicolas Cage, Kathryn Hahn, Liev Schreiber.
Superhéroes. Acción. Aventura.



En este tiempo en el que las películas de superhéroes ya son parte normal (y cansada) de la oferta hollywoodense, Into the Spider-verse llega para distinguirse con estilo visual de sobra y un concepto muy original. Es otra historia de origen del Hombre Araña, pero una que honra las palabras de Stan Lee (a quien está dedicada la película) al recordarnos que todos podemos ser superhéroes.

Miles Morales (Shameik Moore, adorable) es un adolescente abrumado por su nueva escuela, así como las expectativas de su familia. Su único escape --motivo de enojo para su padre policía (Brian Tyree Henry)-- es diseñar graffiti. En una de sus huidas clandestinas, es picado por una araña y básicamente se vuelve el nuevo Spider-Man de su mundo... Excepto que el malvado Kingpin (Liev Schreiber) ha abierto un portal hacia otras dimensiones, lo que llena su universo con Spider-Men, Spider-Women, e incluso, un Spider-Pig; cada uno de ellos con una personalidad y estética únicas. 

De mis tomas favoritas del año

Es un incluyente y muy divertido elenco con héroes de todos los tamaños, etnias, géneros y especies (toma eso Black Panther). “Lo que te hace diferente es lo que te hace Spider-Man” dice en algún punto uno de los héroes, y es, al mismo tiempo, la fuerza de Into the Spider-verse. Ninguna otra película de superhéroes de esta década tiene una estética tan única como ésta. Combinando animación a 12 cuadros por segundo (en vez de los 24 que son estándares del cine), con efectos en 2D y 3D, y  hasta "errores de impresión", Spider-verse parece un cómic traído a la vida (con todo y cajas/nubes de pensamiento).

Su look es tan especial que eclipsa por completo todo lo demás. Aunque Miles es un protagonista encantador, su historia realmente no trasciende la fórmula de la comedia adolescente. Me hubiera gustado que los guionistas detallaran más el conflicto con sus contrastantes figuras de autoridad --su padre, su tío (Mahershala Ali, excelente), y un Spider-Man resignado (Jake Johnson)-- como parte integral de su búsqueda de identidad y su consumación como Hombre Araña. 


Into the Spiderverse es una película que brilla por su estilo y su elegante humor autoconsciente (toma eso Deadpool), no tanto por su historia. De cualquier forma, es una experiencia inmensamente agradable y divertida, diseñada con mucha inteligencia para nuestros días. A mi gusto es la mejor película de Spider-Man hasta ahora… aunque, honestamente, no era un logro muy difícil.


P.D. Me indigna que "Sunflower" no haya pasado la preselección para el Oscar a Mejor Canción, porque su uso en la película es parte de lo que hace a Miles tan adorable.


lunes, 5 de noviembre de 2018

Beautiful Boy

★★★½

USA: 2018, 120 min.
Clasificación: B15
Director: Felix van Groeningen
Guión: Luke Davies, Felix van Groeningen
Con: Steve Carell, Timothée Chalamet, Amy Ryan, Maura Tierney, Christian Convery, Oakley Bull.
Drama. Biopic.


Los dos protagonistas de Beautiful Boy buscan a Nic Sheff sin mucho éxito. David (Steve Carell), su padre, intenta rescatarlo de su adicción a las drogas para recuperar al hermoso chico que era antes. Y el joven Nic (Timothée Chalamet) quiere encontrar un pedazo de sí mismo que no aún entiende: felicidad, gozo, un propósito, romper las expectativas asfixiantes de su familia… quién sabe; lo único que lo satisface son las drogas. 

En cierta forma, la película entera también parece una búsqueda: los flashbacks y flashforwards algo desordenados (reminiscentes a lo que consiguió --con más éxito, en mi opinión-- Alejandro G. Iñárritu en 21 Gramos) cortan libremente a la emoción. No hay una lógica racional, sino emocional. La estructura no se interesa en brindar explicaciones a la adicción de Nic, porque, muy probablemente no las hay. Ésa es una de las tragedias de Beautiful Boy: lo importante es el tortuoso camino de ambos personajes para darse cuenta de que todos sus intentos quizás no sirven de nada.



He señalado anteriormente cómo las historias de adicción son, por naturaleza, repetitivas. Aquí, la propuesta narrativa del director y guionista Felix van Groeningen logra mantener cierta impredictibilidad la mayor parte del tiempo, aunque creo que la película es 10 ó 15 minutos demasiado larga. He leído que su acercamiento no lineal ha causado confusión en algunos espectadores, que consideran el material un tanto frío y distante. A mi parecer, el resultado es una transparencia de las asociaciones mentales y sentimentales de sus personajes, sin necesidad de caer en melodrama (aunque el soundtrack sí llega a ser un tanto exagerado, a pesar de su gloriosa selección musical).

El reparto está comprometido a esta misma honestidad emocional. Steve Carell balancea con delicadeza la calidez y desesperación paternal en David. Es una dolorosa interpretación internalizada, que nos deja ver sus ilusiones desplomarse poco a poco. Amy Ryan tiene un tiempo en pantalla muy limitado (algún día le daremos el respeto que merece), pero es emotiva en el papel de la madre de Nic. Maura Tierney está fantástica como la segunda esposa de David, que ama al otro hijo de su marido pero no va a permitir que su mal ejemplo afecte al resto de su familia (Christian Convery y Oakley Bull dan dos de las interpretaciones infantiles más naturales que he visto).




Sin embargo, la película funciona principalmente por Timothée Chalamet. Como ya demostró en Call Me By Your Name, es un actor que parece habitar las emociones. Nunca lo vemos actuando, sino viviendo. Su Nic Sheff duele tanto porque Chalamet nos muestra con igual convicción su sensibilidad y su ansiedad, su carisma y su ira, lo que pudo haber sido y lo que tristemente es. Las escenas con él y Carell son los puntos más altos de la película porque encapsulan el dolor de esta historia: dos personas que buscan un momento ya perdido, que sólo encuentran los restos de lo que alguna vez fueron, y aprenden que no tienen el poder para ayudarse a regresar. 

Beautiful Boy podrá ser un filme poco convencional pero es imposible ignorar el impacto que deja, incluso días después de que sus créditos terminen (y por favor quédense los créditos completos para escuchar una excelente declamación de Bukowski). Ya dénle un Oscar a Chalamet antes de que algo molesto como Gary Oldman pase.